Tiendas inteligentes, tiendas del futuro

A menudo nos preguntamos cómo serán las casas del futuro y qué aspecto y comodidades presentarán las viviendas de aquí a unos años. Sin embargo, ¿te has planteado alguna vez cómo serán las tiendas del futuro?

La tecnología no solo llega para quedarse en nuestros hogares. También se ha empezado a pensar ya en cómo poder adaptar las últimas tendencias tecnológicas  en los comercios. Vivimos un momento histórico.  Cada vez más se está imponiendo la compra online y las tiendas físicas están pasando a un segundo plano. Por eso, nos encontramos en una escena perfecta para que los establecimientos comiencen a renovarse para intentar convivir con sus homólogos digitales.

¿Qué medidas adoptarán las tiendas del futuro? Para eso es imprescindible pensar en por qué optarían los clientes por acudir a ellas:

Por su arquitectura:

Convertir un local al uso en una obra arquitectónica moderna y sorprendente puede ser una opción para animar a los compradores a visitar los establecimientos físicos de vez en cuando, en lugar de comprar siempre desde casa. Por ello, desde hace unos años se está empezando a contar con la figura de los arquitectos estrella. Estos se encargan de diseñar los espacios. De este modo, más que un lugar para realizar compras exclusivamente, los idean como un sitio en el que además puedan vivirse experiencias. Todos los proyectos arquitectónicos cuentan también con un compromiso por la sostenibilidad. Es por ello que suelen tener sistemas de ventilación inteligentes y luces LED. También, otra serie de medidas como sistemas de control que  detectan la humedad, la temperatura, la calidad del aire y el consumo energético.

Otra de las claves es tener en mente es que las tiendas del futuro no se crearán con la intención de que se sitúen siempre en el mismo lugar. Están pensadas para permanecer apenas unos años e incluso unos meses en una zona y trasladarse a otra posteriormente. Como leéis, ¡adiós al comercio de toda la vida!

Tiendas del futuro

Por sus escaparates:

Se trata de un ejemplo claro de cómo es posible introducir las nuevas tecnologías en la compra física. Desde luego, quienes se lanzaron a diseñar un escaparate inteligente debieron pensar con tristeza que sería una auténtica pena perder la costumbre de pararse a mirar aquello que te atrae de las tiendas durante un paseo. ¿En qué consisten? En pantallas que interactúan con el consumidor capaces de recoger información sobre el mismo. Están en periodo de prueba, por lo que no es algo que aún esté asentado. No obstante, se piensa que en pocos años será posible conocer el número de personas que pasan por delante del escaparate. También cuántas de ellas se decidieron a entrar en la tienda después de pararse a ver sus vidrieras.  Incluso, quién sabe si más adelante podría conocerse qué productos les llaman más la atención. Con estos datos las marcas conseguirían adaptarse a sus necesidades.

Por sus probadores:

Cuando vas a comprar ropa y recorres toda una tienda viendo prendas hasta que te decides por una o varias de ellas, llega el momento de comprobar si realmente vas a llevarte algo. Probarse lo que has elegido, es uno de los momentos clave del proceso. Por ello, las marcas apuestan por modernizar también sus probadores. Señal de ello es, por ejemplo, el espejo inteligente que ya está testeando Zara en su tienda de Milán. Se trata de un artilugio que reconoce la prenda gracias RFID. Esto es una especie de DNI por radiofrecuencia, situado en la etiqueta de alarma. Con él, es posible visualizar sugerencias de combinación con otras prendas y complementos. Estas so seleccionadas por un equipo especializado de estilistas y diseñadores de la marca. De este modo las tiendas del futuro te ofrecerán los consejos de un personal shopper ¡con solo mirarte al espejo!

Por el trato al cliente:

Evidentemente, si hay algo contra lo que los portales de tiendas online no pueden competir es con el trato cara a cara con el cliente. Esta debe ser una pieza fuerte que mueva a los clientes a acudir al establecimiento físico. Pero esto no significa que se debamos crear una guerra entre la comodidad de comprar desde casa y las ventajas de contar con un servicio de atención al cliente in situ. En realidad, todo es cuestión de complementar lo bueno de ambos. Por eso, es necesario pensar en una renovación de la forma de llevar a cabo el proceso comercial en las tiendas del futuro.

Ya existen algunas empresas que han empezado a plantearse esto. Una opción podría ser por ejemplo la siguiente:

Un comprador se prueba la ropa  en una tienda, recibe el consejo y las recomendaciones de los empleados del establecimiento, escoge los colores que desee y, posteriormente,  mediante dispositivos tecnológicos se envían  los artículos a su domicilio. ¿Qué opinas?

Para más información sobre este tema no dudes en contactarnos en iluxenio@iluxenio.com .

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